Como persona adulta con un rol de cuido y acompañamiento, podés tener ciertas dudas sobre cómo realizar una crianza tecnológica con niñas, niños y adolescentes. Aquí te damos una serie de consejos sobre cómo promover un estilo de crianza respetuoso que acompañe los procesos de exploración y aprendizaje de las personas menores de edad al utilizar las Tecnologías de la inoformación y la comunicación (TIC).

A primera vista, muchas personas podrían pensar que este comportamiento es fácil de definir. La primera imagen de intimidación podría ser la de un niño golpeando físicamente
a un compañero de clase más pequeño. Si bien eso todavía se considera intimidación, las mamás y papás debemos tener en cuenta que el bullying puede ser mucho más complejo
y variado. Por ejemplo, también puede ocurrir de manera silenciosa y encubierta, a través de chismes o en Internet (ciberbullying), causando un daño emocional significativo.
Para comprender más sobre el bullying, te invitamos a ver el Vídeo informativo para las familias, elaborado por el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica (MEP, 2014).

Los conflictos suelen ocurrir porque las personas tienen diferentes perspectivas y prioridades, sin embargo, la mayoría de las conductas inapropiadas entre las personas no constituyen bullying: las personas pueden lastimarse entre sí por descuido o por enojo, o por querer experimentar un uso negativo del poder o la autoridad, sin darse cuenta del impacto que tiene.

ES BULLYING NO ES BULLYING
Repetición continuada de las burlas o agresiones. Conflicto, agresión o pelea esporádica.
Someter, asustar y humillar. No es el trato entre amigos.
Organizar intencionalmente un grupo y excluir a una persona. No invitar a alguien a la casa.
Ir al cine y no invitar a una persona.
Inventar historias que ridiculicen. Una pelea aislada en el patio.
Hacer comentarios despectivos sobre su aspecto o de la familia de una persona. No admitir a alguien en Facebook, Instagram o WhatsApp.
Humillarle frente a los demás. No pasarle la tarea a alguien.
Poner una serie de comentarios ofensivos, irrespetuosos contra una persona o grupo específico en redes sociales. Enviar una broma para un amigo en las redes sociales.

Víctima/buleado(a): es la persona de la que se burlan y acosan por cómo habla, dónde vive, cómo se viste, o por su apariencia física. Si no puede defenderse ya sea física o verbalmente, seguirá siéndolo hasta que otro tome su lugar o hasta que pueda haber una intervención para que el ciclo del bullying se detenga. 

Acosadores/buleadores: son quienes se burlan, molestan, crean contenidos y los comparten con las demás personas con la intención de hacer daño o perjudicar de alguna forma. Muchas veces, tienen la idea del hostigamiento y no siempre la ejecuta. Son líderes del grupo y tienen la necesidad de demostrar fuerza y poder.

Testigos: son las personas que se enteran de lo que está sucediendo y pueden tomar distintas actitudes: mirar sin decir nada, reírse de lo que pasa o bien, intentar detener el hostigamiento (directamente o reportándolo). Los integrantes de este último grupo son los de mayor riesgo a ser los próximos buleados y este es el motivo por el cual son muy pocos los que se atreven a delatar lo que pasa (de hacerlo, serían catalogados como personas delatoras).

Cómplices: apoyan a la persona que bulea. Muchas veces lo ejecutan y festejan todas las acciones del buleador. Compartir imágenes, reírse, o darle like a publicaciones que hacen burla de otros es también ser cómplice.

Verbal: el acoso verbal es el tipo más común de intimidación y es el más fácil de infligir ya que es rápido y directo. Comienza con insultos poco sofisticados, por lo general usando palabras que las personas adultas dicen o modelan. Ejemplos: burlar, insultar, hacer amenazas, intimidar, hacer bromas degradantes sobre las diferencias de alguien, esparcir rumores, chismear y difamar informaciones falsas y/o negativas.

Emocional: el acoso emocional es el tipo de intimidación más sofisticado porque generalmente es muy calculado y, a menudo, se realiza en grupos. Puede ser el comportamiento más difícil para los niños y niñas en definir como intimidación, porque pueden sentir que hicieron algo para merecerlo. Es posible que no reconozcan el comportamiento como intimidación porque, por lo general, no es físico, o pueden no entender por qué les está sucediendo. El acoso emocional generalmente es difícil de detectar para el observador casual, ya que él o ella no tiene un conocimiento completo de los matices sociales o las estructuras sociales que rodean el comportamiento. Ejemplos: exclusión, manipulación social, humillación.

Físico: el acoso físico puede ser el tipo más fácil de reconocer, ya que es el comportamiento más visible. Este tipo de intimidación incluye la intención de dañar, como amenazas o "simular" dañar físicamente. Ejemplos: golpear, patear, empujar, tomar o dañar la propiedad, contacto forzado o inoportuno.

Sexual: aunque el tema puede ser incómodo de hablar, los niños y niñas deben conocer los límites aceptables y el comportamiento apropiado en las relaciones sociales. Los estudiantes deben contar con las reglas y normas sociales apropiadas para salir y flirtear, para poder actuar con respeto hacia sus compañeros y reconocer cuando alguien no los respeta sexualmente. Ejemplos: comentarios sexualmente cargados, miradas inapropiadas o lascivas, contacto físico inapropiado, bromas sexuales dirigidas. (National Bullying Prevention Center, 2017).

La Internet se ha convertido en un lugar donde las y los niños pueden publicar comentarios maliciosos e inapropiados sobre sus compañeros. El auge de Internet y otras tecnologías ha dado lugar a una forma nueva y muy grave de intimidación: el ciberacoso/ciberbullying. Ocurre cuando la Internet, teléfonos celulares u otros dispositivos son utilizados para enviar o publicar mensajes de texto o imágenes con la intención de lastimar o avergonzar a otra persona. Ejemplos: enviar mensajes de texto hostigadores, embarazosos o no deseados, amenazas, acoso sexual, el discurso del odio, ridiculizar a alguien públicamente en foros en línea, publicar mentiras, rumores o chismes sobre el blanco y alentar a otros a distribuir esa información. (National Bullying Prevention Center, 2017).

Su hijo o hija:

  • ¿Se siente herido (emocional o físicamente) por el comportamiento de otros
  • niños?  
  • ¿Ha sido el blanco del comportamiento negativo, más de una vez?
  • ¿Quiere que el comportamiento se detenga?
  • ¿No puede detener el comportamiento por sí mismo?

Si las respuestas para la mayoría de las preguntas es positiva, probablemente ese comportamiento puede ser considerado bullying. (National Bullying Prevention Center, 2017).

Las niñas, los niños y adolescentes necesitan mensajes coherentes y reiterados de sus mamás, papás o personas adultas con roles de cuido y acompañamiento. Expresarles
sobre nuestro cariño y de su seguridad, implica construir un vínculo de comprensión, dialogando sobre qué es el bullying y acompañándolos en el proceso.

Aquí te damos algunos consejos para hablar con tus hijas e hijos:

  • Recordarles siempre que nadie tiene derecho a burlarse o molestar a otras personas, por el simple hecho de que le parece divertido.
  • Ponete en sus zapatos y escuchales sin interrumpir, dejando que desahoguen su dolor.
  • Dimensioná los efectos que esa situación podría tener: baja autoestima, actitudes pasivas, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, aislamiento social y/o problemas en sus relaciones, aparición de fobias, sentimientos de culpabilidad, síndrome de estrés postraumático, manifestaciones neuróticas y de ira, rechazo a la escuela y sentimientos de culpabilidad.
  • En situaciones extremas y/o cuando tengás dudas sobre cómo acompañar, buscá asesoría de un profesional.

Contestá estas preguntas y si la mayoría son positivas, probablemente lo esté buleando/acosando. (National Bullying Prevention Center, 2017).

  • ¿Él o ella trata de herir a otros niños o niñas a propósito?
  • ¿Hace burla a otros niños o niñas por como se ven o actúan?
  • ¿Otros niños o niñas le tienen miedo?
  • ¿Pega, amenaza o rechaza a niños o niñas a propósito?
  • ¿Toma o daña las cosas de otros?
  • ¿Disfruta cuando hace llorar a los demás?
  • ¿Culpa a otras personas por sus problemas?
  • ¿Piensa que alguien merece ser lastimado?
  • ¿Dice cosas maliciosas acerca de otros – en persona o por internet?

Promover habilidades socio-emocionales hacia la construcción de vínculos saludables puede prevenir y detener el bullying. Como mamás y papás debemos orientarlos a cómo actuar respetuosamente con los demás - aunque nos hayan defraudado o frustrado -, y cómo actuar efectivamente en defensa de otras personas. Aquí te damos algunos consejos para darle a tus hijas e hijos:

  • Sé el primer ejemplo de buenas acciones de compañerismo y respeto.
  • Promové valores positivos desde temprana edad. Esto implica corregir y mostrar desaprobación cuando se burlen de los demás.
  • Ayudales a comprender la magnitud del acoso, enseñándoles todos los efectos negativos que esa situación puede llevar a la persona que es buleada, así como los efectos en quien bulea: falta de control, actitud violenta irritable, impulsiva e intolerante, muestras de autoridad exagerada, imposición de sus puntos de vista mediante la fuerza y la amenaza, relaciones sociales y familiares problemáticas pérdida de interés por los estudios y fracaso escolar.
  • Buscá dialogar y orientar como primera forma de acercarse al asunto.
  • Estate atento al entorno: te podés enterar muchas veces a través de las redes sociales y otras plataformas web de lo que ocurre en los espacios en los que se desenvuelven tus hijos e hijas. (National Bullying Prevention Center, 2017).

Es importante dialogar sobre que todas las actitudes que tenemos en las redes sociales tienen consecuencias y afectan a la persona que recibe estos comentarios de diferentes maneras. A veces, no están haciendo ciberacoso, si no compartiendo o dando “me gusta” a situaciones que tienen como objetivo la burla en la internet.

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